Desde el 9 de marzo la cota del lago Casa de Piedra está por debajo de los 269 metros sobre el nivel del mar.

Se trata de los registros más bajos desde su creación en la década del ’90. A decir verdad, la bajante ha sido de tal magnitud que el lugar solo tiene agua en el cauce del río Colorado y el lecho de lo que antes era un enorme espejo de agua ahora tiene la vegetación crecida.

Sin embargo, a partir de mañana la situación comenzará a revertirse lentamente puesto que desde ayer las autoridades del Comité Interjurisdiccional del Río Colorado (Coirco) iniciaron la veda de riego para el año 2020. De acuerdo al cronograma que informaron oficialmente, ayer mismo el dique dejaría de erogar 75 metros cúbicos por segundo (m3/s) para pasar a 65; el lunes, bajaría a 50 m3/s; el martes, a 35; el miércoles, 25; y en fecha a confirmar la erogación se reducirá a 20 metros cúbicos por segundo.

De acuerdo a los datos suministrados por Coirco, el río trae en la actualidad un caudal que a lo largo del mes osciló entre los 46 y los 39 m3/s, con lo cual recién el mañana, 17 de marzo, cuando la erogación se reduzca a 35 m3/s, estará saliendo de la represa menos agua de la que ingresa, y la cota del lago comenzará lentamente a recuperarse.

Mínima histórica.

Hace casi un mes, este diario visitó el lugar. Desde el murallón de once kilómetros de extensión de casi veinte metros de altura, ya no se veía la enorme extensión del lago de Casa de Piedra sino una planicie seca y arenosa surcada por un río serpenteante que desemboca en la toma de la central hidroeléctrica donde se turbinaban casi 30 metros cúbicos más de los que ingresaban. Desde aquella visita, el 22 de febrero, hasta hoy, el lago no paró de perder miles de metros cúbicos de agua a diario.

La pérdida en los niveles históricos no es nueva, pues lleva diez años, pero ahora tiene características dramáticas. Para graficar, la bajada de lanchas de la Villa Turística Casa de Piedra estaba por aquellos días a más de seis kilómetros del embalse.

Desde Coirco ya advertían que el 15 de marzo (ayer) el lago llegaría a su mínima cota histórica -ayer estaba en 268,63 msnm-. Hasta el 14 de febrero del año pasado, la cota del lago estaba en los 275 msnm. Ese día, en que finalizó la veda de riego, era más el agua que ingresaba a la presa que la que se erogaba, pero las necesidades de riego en las zonas productivas de La Pampa, Río Negro y provincia de Buenos Aires motivan año a año, con la consecuente autorización del Coirco, el aumento del caudal de erogación.

Por ese motivo, desde mediados de agosto de 2019, el embalse comenzó a erogar por encima de los 50 m3/s, superando el caudal de ingreso que tenía el Colorado.

Nevadas.

Pero lo peor está por venir. Así lo dice el «Informe del Pronóstico de Escurrimientos para los ríos San Juan, Mendoza, Tunuyán, Diamante, Atuel, Colorado y Chubut, para el período Octubre 2019 – Septiembre 2020». En el caso de la cuenca del río Colorado, para el período Octubre 2019 – Septiembre 2020, es decir, el año completo, se prevé un derrame de 2.130 hm3, lo que representa un caudal medio 67 m3/s, representando un 47 % del caudal módulo del río Colorado en Buta Ranquil, cuyo valor es de 142 m3/s.

«Al presente ciclo, con un valor central pronosticado de 2.130 hm3, le corresponde la clasificación hidrológica de ‘muy seco’. El derrame pronosticado de 2.130 hm3, equivalente a 67 m3/s (47 % del año medio), es inferior a los registros de los 9 ciclos de escasez hídrica (2010/11 a 2018/19), en los cuales el valor medio del derrame fue de 2.710 hm3, equivalente a 86 m3/s (del orden del 60 % del año medio). De cumplirse el pronóstico, se posicionará como el tercer menor registro para la serie histórica de la estación Buta Ranquil desde 1939 a la fecha (79 años)», concluyó.

Anuncios