En una marcha incesante e increíble, miles de turistas arribaron ayer a la ciudad balnearia de Monte Hermoso, dispuestos a convertir el período de aislamiento en vacaciones espontáneas junto al mar.

Pocas horas después del anuncio presidencial sobre las medidas preventivas para enfrentar la pandemia y mientras el municipio local recomendaba, ingenuamente, respetar el aislamiento para evitar la propagación del Coronavirus, una fila de vehículos se extendía por casi dos kilómetros sobre el acceso principal, para asombro del personal de tránsito, que desarrolló un control preventivo en el marco de la emergencia sanitaria.

Los inspectores obligaron a los visitantes a responder un cuestionario y firmar una declaración jurada. Les preguntaron si procedían de países de riesgo, si presentaban síntomas como fiebre, tos y/o dolor de garganta; si estuvieron en contacto con personas sospechadas de contaminación con coronavirus, y los obligaron a registrar su domicilio de alojamiento y un contacto telefónico.

El flujo de turistas frente al puesto de control del personal de Tránsito Urbano y la Secretaría de Salud comenzó con las primeras luces del amanecer y se extendió durante casi toda la jornada. La inmensa mayoría llegó con fines turísticos, a pesar de las recomendaciones para reducir riesgos de contagio, que pretenden lo contrario. Como los controles no registraron síntomas sospechosos ni personas en condiciones de riesgo, todos los visitantes pudieron ingresar al balneario, que desde ayer muestra un nivel de ocupación propio de la temporada veraniega.

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