De acuerdo a los datos de la Bolsa de Cereales, son los contratistas rurales los responsables de recolectar el 82% de la producción de granos de La Pampa. Además se encargan del 60% de la siembra.

Juan José Reyes

Según la Bolsa de Cereales los contratistas rurales en La Pampa tienen a su cargo el 82% de la cosecha de granos; el 60% de siembra y el 75% de aplicación de fertilizantes y funguicidas. Pero además procesan el 90% de los forrajes y concentran 50% de la compra de maquinaria agrícola. De acuerdo a los datos han cultivado en la presente campaña el equivalente a 1,8 millones de hectáreas de siembra y cosecha en cereales y oleaginosas de invierno y verano. Pero además tienen a su cargo la prestación de diversos servicios agrícolas a terceros vinculados, protección de cultivos y de la propia cosecha. Estos agentes económicos son relevantes para que La Pampa, donde se estimó que en la campaña 2018/19 se lograrán 5 millones de toneladas. Estas cifras dejan al descubierto que apenas el 15% de los productores locales se encargan de cosechar su propia siembra.

Servicios.

Los contratistas rurales aparecen con más fuerza en el cuadrángulo noreste provincial a principios del mes de diciembre, con la cosecha del trigo. Desde allí y hasta fines de mayo y principios de junio prácticamente no paran: de norte al centro-sur de la provincia recorren unos 680 kilómetros en lentas caravanas y duermen en casillas rurales, donde los alcance la noche y aún en épocas de crudo invierno como las actuales. Aparte de los locales (unos 140), que cada día hay más, se sabe que al año operan más de 1.000 pymes que se dedican a esos servicios al campo (sembradoras, fumigadoras, tractores, enfardadoras y hasta avionetas de fumigación). Hay contratistas agrícolas de siembra y de cosecha; de aplicación de agroquímicos; fertilización aérea; contratistas forrajeros, perforadores y alambradores.

Hay dos tipos de contratistas: los primeros brindan servicios a terceros de laboreo, siembra, protección de cultivos y cosecha, recibiendo como pago por su prestación dinero o especies (contratistas de máquinas). También están los que toman a porcentaje campos de terceros, a través de la celebración de contratos por una o más cosechas; aunque estos corren con todos los riesgos de la actividad y no les fue bien en la campaña pasada con la volatilidad del dólar y la recesión.

Buen clima, más trabajo.

Los contratistas rurales son responsables de más del 60% del componente de las labores de la producción granaria en toda la región. Su trabajo consiste en prestar servicios agrícolas a terceros de diferentes tipos, como los trabajos de siembra, cosecha, fertilización y protección de cultivos y cosecha, entre otros. Constituyen el brazo multiplicador de la producción y tecnología del agro y se han transformado en estratégicos cuando la cosecha apunta a récord histórico como la actual. Manejan con experiencia y oficio su actividad. El perfil y las características de los mismos están vinculados a los requerimientos que exige hoy en día el modelo económico extractivo provincial.

Ese sector tan importante de la producción agropecuaria pampeana, es una red de miles de micro pymes de servicios agropecuarios clave para que nuestra provincia haya podido aumentar su cosecha en más de un 80% desde principios de los años noventa. Lo cierto es que sus servicios rurales son utilizados en toda la superficie agrícola provincial, siendo generadores de mucho empleo en los pueblos donde se instalan para arar, fumigar, cosechar y realizar una infinidad de tareas en el laboreo agrícola.

Tanto en la zona norte (la más activa en contratación pues depende del valor del cereal) como la zona centro el centro-sur de la provincia (depende del valor de la hacienda) y en las que pueden apreciarse en épocas de siembra, como la que está por comenzar con el trigo fino en junio, largas caravanas de maquinaria agrícola y casillas rurales se trasladan a lo largo y ancho de la provincia.

Contratistas rurales.

Están presente en la campaña 2019/20 en 1,80 millones de hectáreas (1,87 millones sembradas y 1,73 cosechadas) que fue el resultante de poder superar por primera vez en la historia los 5 millones de toneladas de producción. Estiman que habrá 2,16 millones de toneladas de maíz; 1,6 millones de soja; 547 mil de girasol; 871 mil de trigo; 215 mil de cebada cervecera y 149 mil de sorgo. La soja deja atrás los años de omnipresencia. Cambia el paisaje y la siembra pampeana ya que antes por cada lote de trigo o maíz se sembraron 4,6 lotes soja. El año pasado bajó a 2,1 hectáreas de soja por cada una de trigo o maíz. Y lo que se viene es que por segunda vez en 20 años se producirá más maíz y trigo en conjunto que soja. Si bien no hay un relevamiento oficial sobre la dimensión de los contratistas rurales autóctonos en la

provincia, los denominados «prestadores de servicios agropecuarios» que pasan por nuestra región son cada día más y aumenta en la medida que las cosechas son más abundantes, máxime como prevén para la actual. Tres cuartas partes de estas empresas, prestan servicios de maquinaria agrícola y se reparten entre quienes brindan almacenaje de granos en silo o silo bolsas o que realizan tareas específicas para la ganadería de rodeo o de leche, pulverizaciones y procesamiento de forrajes. El auge actual del contratista surge de la necesidad de los pequeños ante volúmenes de producciones más elevadas y en la necesidad de mayor logística en el transporte.

Un negocio rentable

El beneficio de los contratistas rurales es muy rentable, pues es capital intensivo. Es decir que solo lo operan quienes invierten en ese sistema, y en muchos casos no son ni siquiera productores rurales. A mejores precios de la hacienda, como surgen por los ingentes niveles de exportaciones de las vacas, conservas o vacas chinas, como le llaman similar de las vacas y vaquillonas de tambo, en línea con los nuevos precios de la leche ($15 el litro crudo), nadie puede dudar de la fuerte gravitación que posee en el sector agropecuario las inversiones en bienes de capital: cosechadoras, implementos, pick ups, pulverizadores y servicios.

Cierto es que todo se sustenta en el aumento de la productividad, en la mejora tecnológica y en la mayor producción de bienes rurales. Sin embargo, como es imposible contar con toda la tecnología, el productor recurre asiduamente al contratista. En los países agrícolas de alto desarrollo tecnológico, la maquinaria agrícola alcanza a los 150 kilos por hectárea; en Argentina apenas a 40 kilos, con una antigüedad promedio de entre 12 y 15 años. La Pampa, una de las principales zonas granarias del país, ya está superando los 40 kilos por hectárea según el último censo agropecuario. Esto se debe a que el costo operativo de las maquinarias representa entre el 30 y el 50% del costo total de la producción. Solo una pequeña porción de productores lugareños (apenas el 32%), adquiere maquinaria nueva anualmente, en especial los que poseen su zona de producción definido por las rutas 5 y 35.

De La Pampa «pobre» (68%) sólo 15% adquiere maquinaria agrícola nueva, y el 53% restante lo hace habitualmente en el mercado del usado, mejorando año tras año los modelos. Es por ello que cada día más los contratistas rurales de aquí y de allá (Córdoba y Buenos Aires) están más presentes en todos los procesos productivos pampeanos.

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